El factor tuboperitoneal se evalúa con:
1.- histerosalpingografía; que consiste en la inyección de medio de contraste a través del cuello uterino y la observación del pasaje de este medio a la cavidad uterina, a las tubas uterinas y su salida hacia la cavidad peritoneal. La histerosalpingografía determina defectos de llenamiento de la cavidad uterina (pólipos o miomas) que pueden dificultar la implantación y determina si existen o no obstrucciones tubáricas. Además tiene un efecto “terapéutico” de limpieza de la cavidad uterina y las tubas evidenciándose un aumento de los embarazos dentro de los meses siguientes al examen.

2.- laparoscopía; que es una cirugía endoscópica donde se observa el abdomen y la pelvis a través de una óptica que se introduce a través del ombligo luego de la insuflación del abdomen con gas. Permite evaluar la relación entre los ovarios y las tubas y a través de la inyección de líquido desde el cuello uterino, es posible ver su salida por las tubas y chequear la permeabilidad de estas (prueba de azul de metileno).


Es deseable hacer generalmente una histerosalpingografía antes de una laparoscopía ya que puede haber un embarazo luego del primer exámen y así evitaremos una cirugía innecesaria. Además permite localizar una posible obstrucción tubárica previo a la cirugía y así planificar mejor la intervención posterior. Por último, la prueba de azul de metileno puede dar falsos positivos en casos donde no hay pasaje del medio por espasmos de la tuba en la unión con el útero dando la impresión de que hay una obstrucción real.
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